El Super Bowl y la historia que un día decidiste creerte

Si ya me lees seguido, me conoces y claro que iba a hablar del Super Bowl.

El Super Bowl siempre es un amplificador cultural, todo lo que aparece ahí se multiplica: aplausos, críticas, admiración, polémica.

Y este año, más allá del show, lo que realmente capturó la atención fue la historia detrás.

Porque mientras muchos debatían si gustó o no, la música, el baile, el género, aparecieron varios símbolos e imágenes pero una en especial llamó mi atención:
Bad Bunny de niño, sosteniendo un Grammy, jugando a que ese sueño ya era suyo.

Esa imagen es poderosa, y trae mucho significado entre ellos es un “storytelling” genuino, bien usado y podersoso.

Antes del escenario, antes del reconocimiento, antes de la polémica, hubo unahistoria que ese niño se contó a sí mismo:
yo puedo estar ahí.

Y eso, desde el coaching, es fundamental.

No llegamos a ciertos lugares solo por talento o disciplina, llegamos porque, en algún punto, nos dimos permiso de imaginarnos ahí. Porque la historia interna dejó de ser “esto no es para mí” y pasó a ser “esto también puede ser mío”.

El Super Bowl fue el resultado visible de una narrativa invisible sostenida durante años. Así que quienes no entienden lo que dicen sus letras, piensen que tal vez no quería comunicarse a través de su voz sino de su presencia, su estilo, su lenguaje no verbal.

Yo trabajo mucho con esto:
la historia que una persona se cuenta sobre quién es, qué merece, hasta dónde puede llegar y qué lugar puede ocupar.

Porque esa historia, aunque no la digamos en voz alta, dirige decisiones, frena acciones o las impulsa.

Muchas personas adultas viven desde relatos heredados o limitantes:
No soy suficiente
Eso es para otros
Tengo que adaptarme para encajar
Mejor no decir quién soy del todo

Y cuando esa es la historia, el cuerpo se contiene, la energía se reduce y el camino se vuelve pequeño.

Lo que vimos en el Super Bowl fue a alguien que nunca reescribió su historia para encajar sino que la sostuvo contra viento y marea.

No tradujo su identidad.
No diluyó su cultura.
No suavizó su voz.

Simplemente actuó desde una narrativa interna clara: esto soy y desde aquí voy.

Eso es lo que genera impacto. Y sí, también polémica.
Porque cuando alguien se muestra completo, confronta a quienes aún no se han permitido hacerlo.

El punto de quiebre en cualquier proceso de cambio no es externo, es interno.

Es el momento en el que te preguntas con honestidad:
¿Qué historia me estoy contando sobre mí?
¿Una que me expande o una que me mantiene protegido?

Creer en ti no es un acto impulsivo, es una decisión sostenida en el tiempo.

Es elegir, una y otra vez, una narrativa alineada con lo que eres, con tu cultura, con tus creencias y con la vida que quieres construir.

El Super Bowl fue solo el escenario, la historia empezó mucho antes.

Y la verdadera pregunta no es si te gustó el show.
La pregunta es:
¿qué historia estás eligiendo creer hoy sobre ti mismo… y a dónde te está llevando?

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