Escucha a tu cuerpo antes de que grite

Hay días donde simplemente no tienes la misma energía, te sientes diferente, sin ganas de hacer, hablar, producir, resolver o incluso socializar.

Y es completamente normal.

No somos máquinas, somos seres humanos y el cuerpo nos habla todo el tiempo, aunque muchas veces no queramos escucharlo. Nos gana la culpa por no sentirnos “al cien”, la presión, incluso el miedo a pensar que algo nos está pasando, como si tuviéramos que funcionar perfecto todos los días.

Pero descansar, frenar, reflexionar o bajar el ritmo no es algo que haya que corregir. Es algo que también se necesita vivir.

Esos días pueden desesperarnos porque queremos regresar rápido a nuestra versión más productiva, motivada, llena de ideas, ejercicio y energía. Pero te tengo noticias: nuestra energía no es lineal, nunca lo ha sido.

Habrá temporadas donde te sientes imparable y otras donde el cuerpo, la mente o la vida misma te piden bajar un poco el ritmo.

Lo difícil es saber escucharnos, entendernos y ser compasivos con nosotros mismos. Seguimos empujando porque creemos que frenar es perder el tiempo, entonces te saturas, te exiges de más y ¿qué pasa? El cuerpo empieza a hablar más fuerte.

Ahí viene el burnout, el estrés, el agotamiento, incluso las bajas de defensas y las enfermedades que muchas veces aparecen después de largos periodos de vivir en automático.

Yo he aprendido que al cuerpo hay que hacerle caso desde las primeras señales. Entender que hay días para crear, otros para resolver y otros simplemente para descansar, acomodar ideas o sentir.

Y cuando dejas de pelearte con eso, algo cambia. Todo empieza a fluir mucho mejor.

Justo hoy para mí es uno de esos días. Con poca creatividad y poca motivación. Y por eso terminé escribiendo de este tema.

Porque creo que todos necesitamos escuchar, de vez en cuando, que está bien si hoy no eres tu versión más eficiente, más creativa o más motivada.

Tu valor no depende de qué tanto produces.

No eres una máquina.

Y muchas veces, cuando el cuerpo te frena, no te está castigando.

Te está intentando decir algo.

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¿Has sentido que te diluyes en “tu rol”?