El privilegio de estar cansados de la vida que escogimos
Hace unos días me encontré con una frase que se me quedó dando vueltas:
“Qué privilegio estar cansado del trabajo por el que alguna vez soñaste.”
Y pensé en cuántas veces nos pasa.
Conseguimos aquello que durante mucho tiempo deseamos… y, cuando finalmente llega, nos acostumbramos tan rápido que dejamos de verlo.
El trabajo que queríamos nos agota, el proyecto que soñábamos nos abruma, la familia que construimos demanda nuestra energía, el crecimiento que buscábamos nos incomoda, las decisiones que tomamos libremente empiezan a sentirse como obligaciones.
Y entonces aparece la queja.
Porque el ser humano tiene una capacidad impresionante para normalizar incluso aquello que alguna vez consideró extraordinario.
Cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano
Piensa por un momento en algo que hoy forma parte de tu vida.
Tu trabajo, negocio, casa, familia, una relación, un proyecto, una posición profesional o la persona en la que te has convertido.
¿Hubo algún momento en el que deseaste profundamente estar donde estás hoy?
Probablemente sí.
Y eso no significa que no puedas estar cansado, podemos sentir gratitud y cansancio al mismo tiempo, podemos amar profundamente algo y necesitar descansar de ello, podemos sentirnos orgullosos de lo que hemos construido y, aun así, sentirnos abrumados.
La gratitud no consiste en negar que está difícil.
Consiste en no perder de vista el significado de aquello que hoy nos resulta difícil.
Tal vez la incomodidad también sea crecimiento
Crecer también pesa, implica asumir nuevas responsabilidades, tomar decisiones difíciles, tener conversaciones incómodas y, muchas veces, descubrir que ya no cabemos en lugares, relaciones o formas de vivir que antes nos parecían suficientes.
No necesariamente porque queramos más, sino porque nosotros ya somos distintos.
Por eso, cuando nos sentimos cansados o abrumados, quizá vale la pena cambiar la pregunta. En lugar de pensar “¿por qué tengo que lidiar con todo esto?”, preguntarnos:
¿Qué hay detrás de este cansancio?
Tal vez estamos construyendo algo importante, estamos creciendo o quizá ese desgaste nos está mostrando que algo necesita cambiar, saber distinguir entre ambos también es parte del camino.
Y, de vez en cuando, vale la pena mirar hacia atrás, la persona que eras hace cinco o diez años probablemente reconocería muchas cosas que hoy das por sentadas y te recordaría que parte de la vida que hoy te cansa fue, alguna vez, la vida que soñabas construir.
Así que descansa, pon límites, cambia lo que necesites y sigue creciendo.
Pero antes de mirar todo lo que todavía falta, mira también todo lo que ya existe, detrás de algunas de las cosas que hoy pesan, hay sueños que un día se cumplieron.