El poder de las palabras…piénsalo antes de decirlo

Hoy escribo desde un lugar diferente a lo que acostumbro, una experiencia que viví, no fue un gran evento, no fue algo que marcara mi carrera, fue una frase pero me movió, me incomodó, por un momento me sacó de mi centro, me sacó de onda, sobre todo me hizo consciente de algo que muchas veces pasamos por alto, la historia no es importante sino lo que reveló.

Voy a contar una historia muy personal que me pasó hace algún tiempo en uno de mis trabajos, una súper empresa, triple A, cuidando la cultura, yo era muy feliz ahí pero un día…

Entré a una sala de juntas que yo había reservado, pregunté: ¿ya terminaron? tengo una junta ahora.
La respuesta fue: ¿por qué no te vas a la cocina? ahí te ves más bonita, no importa el contexto, lo que quiso decir, si quería o no ofender…a veces no importa la intención sino pensar en el impacto que puedes llegar a tener en los demás. 

Personas cercanas, compañeros, mi comunidad…me escribieron, reaccionaron, lo pusieron en palabras, no era normal, validaron mi sentir y me hicieron ver que no estaba exagerando. Hay comportamientos que no se deben aceptar, cero tolerancia. Como sociedad, como equipos, como personas… no todo se vale y no deben normalizarse, antes que nada somos seres humanos, sin importar roles, jerarquías, puestos, nos debemos respeto unos a otros.

Hay algo que pasa con las palabras que muchas veces subestimamos: no desaparecen cuando se dicen, se quedan, en la cabeza, en el cuerpo, en la forma en la que te relacionas después con esa persona y lo más delicado es que muchas veces no vienen desde “querer lastimar”, vienen desde lo automático, lo no pensado, hablar sin filtro pero eso no las hace inofensivas.

Aunque pensemos que ese tipo de comentarios ya no pasan, sí pasan, en 2026, en entornos donde hablamos de equidad, de igualdad, de respeto, incluso en empresas muy estructuradas, donde el trato a las personas es parte central de cómo operan.

No es un tema de “malas personas”, es un tema de falta de conciencia en el momento de hablar, falta de límites y tolerar lo no tolerable, una frase puede cambiar el tono de una conversación, puede cerrarte o abrirte una puerta, una oportunidad, puede generar cercanía, confianza o distancia.

La comunicación efectiva no es hablar bonito, es saber detenerte medio segundo antes de decir algo, respirar, pausar, pensar, filtrar, elegir.

Porque no todo lo que se te ocurre necesita ser dicho, pensar antes de hablar no es censurarte, es entender que tus palabras tienen peso, una frase puede parecer inofensiva pero bien usada construye y mal usada destruye. 

Tú decides qué huella quieres dejar en tu paso por esta vida…

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